Paso 1 — Define el tipo de material
El primer factor es el material que vas a clasificar. No es lo mismo clasificar arena húmeda que piedra triturada seca. Si el material tiene alto contenido de arcilla o humedad, necesitas una malla autolimpiante o tipo guitarra — una malla convencional se tapará en minutos. Si el material es seco y abrasivo, la malla trenzada cuadrada en acero AISI 1070 es la opción más resistente.
Paso 2 — Define el tamaño de hueco requerido
El hueco determina la granulometría final de tu producto. Mallas con hueco de 1/4" a 1/2" son ideales para arenas y finos. Para grava y piedra triturada los huecos más usados van de 3/4" a 2". Una regla práctica: el hueco de la malla debe ser entre un 20% y 30% más grande que el tamaño máximo del producto que quieres obtener.
Paso 3 — Define el calibre del alambre
A mismo hueco, mayor calibre = mayor vida útil pero menor área abierta = menor producción. Menor calibre = mayor área abierta = mayor producción pero menor duración. La elección depende de si tu prioridad es producción o durabilidad. Para condiciones de alta abrasión siempre recomendamos ir al calibre mayor disponible.
Paso 4 — Evalúa las condiciones de operación
¿Material húmedo o seco? ¿Alto impacto o carga suave? ¿Hay arcillas que puedan causar cegamiento? Estas condiciones determinan si necesitas malla trenzada, autolimpiante, soldada o uretano. Revisa la tabla comparativa del home para ver cuál se ajusta mejor a tu proceso.
Paso 5 — Verifica las dimensiones de tu zaranda
La malla debe tener 2 pulgadas menos que el ancho del equipo. El largo depende de la estructura. Siempre instala con contraflecha y retensiona después de las primeras 10 horas de trabajo.
Conclusión
Elegir la malla correcta no es solo cuestión de precio — es la decisión que determina la eficiencia de toda tu planta. Si tienes dudas sobre cuál malla aplica a tu proceso, el equipo de Inmetar puede asesorarte sin costo.
